Miembros

Bienvenido a mi pequeño mundo, espero que al leer experimentes miles de emociones, no olvides seguirme y comentar. Hoy has hecho feliz a una persona.♥

domingo, 30 de octubre de 2011

No por dar mil vueltas cambiará tú dolor, tú decepción.

No intentes enterrar el dolor, se extenderá a través de la tierra, bajo tus pies, se filtrará en el agua que hayas de beber y te envenenará la sangre. Las heridas se cierran pero siempre quedan cicatrices más o menos visibles que volverán a molestar cuando cambie el tiempo, recordándote en la piel su existencia y con ella el golpe que las originó. Y el recuerdo del golpe afectará a decisiones futuras, creará miedos inútiles y tristezas arrastradas y tú crecerás como una criatura apagada y cobarde. ¿Para que intentar huir y dejar atrás la ciudad donde caíste? ¿Por la vana esperanza de que en otro lugar, en un clima más benigno, ya no te dolerán las cicatrices y beberás agua más limpia? A tú alrededor se alzarán las mimas ruinas de tu vida, porque allá donde vayas llevarás la ciudad contigo. No hay tierra nueva ni mar nuevo. La vida que has malogrado malograda queda en cualquier parte del mundo.


Allí dónde empieza el deseo, en el lugar del miedo, dónde nada tiene nombre y nada es, sino parece.



En la vida de cualquier persona se suceden casi siempre dos tragedias muy serias que ya he vivido: la falta de amor o  el exceso de amor.


La lluvia amarilla.

A veces, uno cree que todo lo ha olvidado, que el óxido y el polvo de los años han destruído ya completamente lo que, a su voracidad, un día confiamos. Pero basta un sonido, un olor, un tacto repentino e inesperado, para que, de repente, el aluvión del tiempo caiga sin compasión sobre nosotros y la memoria se ilumine con el brillo y la rabia de un relámpago.



sábado, 29 de octubre de 2011

¿Y ahora qué? ;)

Odio a esas personas que cuando pasas por su lado te miran de pies a cabeza, incluyendo una mirada de desprecio y asco. No sé que buscan con eso, ¿Subir su autoestima hundiendo la de los demás? Sabes que te digo, que para ser una persona así de desagradable, prefiero ser yo misma y que me dediques una no, miles de millones de miradas de esas asquerosas que sólo malas personas como tú saben echar. MÍRAME MAL, CRITÍCAME, PERO TE MUERES DE ENVIDIA DE NO PODER SER YO, BONITA.

domingo, 23 de octubre de 2011


Vosotros, los hombres, siempre sois víctimas de las mujeres, pero eso os conviene ¿Y sabes porqué?
Para justificar el daño que le haréis a la siguiente.

viernes, 21 de octubre de 2011

Todos nos sentimos tristes alguna vez.

Ahora me encuentro en aquella lejana estación de tren, dónde fue cerrada hace tiempo y apenas camina nadie, estoy sola, solo yo y mis pensamientos, a veces tan absurdos como coherentes. Recuerdos que aunque no quieras vienen a la mente, y te duelen, claro que te duelen, casi tanto como otros los añoras y los hechas de menos. A veces te gustaría dejar de sentir esa sensación en el corazón, la sensación de que tienes ahí a dentro una bomba, que en cualquier momento estallará rompiéndote en miles de pedazos. Tienes miedo, claro que tienes miedo, momentos perturbadores pasan por tu cabeza y te estremeces, quieres dejar de pensar en ello pero no puedes, no lo olvidarás, solo aprenderás a vivir con ello. Es tan sencillo como experimentar la sensación de que la persona a la que quieres te deje de un día para otro, te de millones de puñaladas por la espalda y acto seguido te deje abandonado diciendo que no sabe si volverá. Y durante ese tiempo te ahogas en lágrimas, en el vacío y la soledad, todo se te hace grande y el cielo se cae sobre ti a gran velocidad. Quieres pararlo pero no puedes, pasa el tiempo, e ingenuos de nosotros mismos pensamos que es la única cura, pero al parecer tarda en hacer efecto, vaya que si tarda...


Leal al sentimiento.

Estoy harta de la gente que pasa por la vida pisando fuerte, más bien machacando y luego se marchan de rositas como si nada. Atrás dejan los malos tiempos como quien oye llover. Retoman su camino,  piden un par de disculpas y se marchan por la puerta de atrás. Y desaparecen de la tierra. Después de un tiempo vuelven para irse, para volver, y así sucesivamente. Reconocen sus errores pero los siguen cometiendo. Desarrollan estrategias de retención, manipulación... Inconsciente o no, te llevan a su terreno y consiguen que caigas una y otra vez. Yo caigo sucesivamente, no por lo que pude haber sentido, ni por revivir ni remover el pasado, si no por lealtad, por ser fiel a un cariño que no se rompe porque sí, que no anda entre arenas movedizas ni se abate a tiros, que no se parte en pedazos. Puedo ser cualquier cosa menos infiel a lo que siento.


jueves, 20 de octubre de 2011

Hoy es uno de esos días en los que te levantas, y miras atrás, ves todo el tiempo que has perdido por aquella gente que un día formó parte de tú vida y hoy, ya no esta. Ves miles de recuerdos, y notas esa sensación de nostalgia en el corazón. Aquellas amistades desgastadas por el tiempo y el distanciamiento. Aquellos amores que al primer problema dejaste de luchar, y por el contrario todos esos en los que lo diste todo, y luchaste hasta estar noches y noches llorando por no haberlo conseguido, y tener que asimilar que se fue, y no volverá jamás. Todos esos "para siempre", que a menudo buscas dónde se quedaron, pero no los encuentras. Te acuerdas de las decepciones que te llevaste con toda esa gente que te prometió estar ahí para todo. Recuerdas también cuándo se equivocaron contigo, pero también recuerdas cuando te equivocaste tú. Cuándo tú fuiste quien decepciono a la gente que querías, y todavía sientes la culpabilidad. Hay que reconocer que los recuerdos no se borran de un día para otro, y aquellas cosas que antes parecían un mundo, con el tiempo dejan de parecer tan importantes. Cuántas cosas nos perdemos en esta vida por no ser capaces de decir lo que sentimos en cada momento.